Por Karen Londoño Muriel*
Fotos Cortesía EPM
El 6 de agosto de 1955 la historia de Medellín cambió y con ella, la de Antioquia y el país. Ese día, un sueño de visionarios se hizo realidad y la capital antioqueña comenzó a tener servicios públicos de calidad gracias a una empresa completamente estatal.Celebrar las siete décadas de Empresas Públicas de Medellín (EPM) es reconocer una historia que se entrelaza con la vida y progreso de la ciudad, el departamento y el país, que han encontrado en la empresa pública un motor para transformar su presente y proyectar su futuro con dignidad, sostenibilidad y sentido comunitario.
Desde su fundación, EPM ha hecho posible que no solo la ciudad, sino también los barrios, veredas, corregimientos y municipios, antes rezagados, cuenten hoy con agua potable, energía, gas y saneamiento, abriendo oportunidades, escribiendo historias y reforzando los lazos sociales.

En palabras del gerente general de EPM, John Maya Salazar, “celebrar la historia de EPM es volver la mirada a esos momentos en que nuestros servicios públicos llegaron, por primera vez, a rincones donde antes solo había esperanza. Cada proyecto, cada conexión, es un testimonio del trabajo conjunto y de la confianza entre la Empresa y las comunidades a las que hemos tenido el honor de servir”.

Un legado que se siente en cada rincón
Es difícil hablar de EPM solo como una empresa de servicios públicos. Con su llegada a cada rincón ha cambiado la cultura, ha transformado los territorios y ha permitido mejorar la calidad de vida de los pobladores que pueden tomar agua de la canilla, 100% potable y que no tiene color, olor ni sabor.
A esto se suma la inversión social que viene detrás de la prestación de los servicios. Así lo reconoce su gerente, al expresar que “EPM nos llena de orgullo… no solo a los antioqueños, sino a los colombianos, por lo que representa en calidad de vida. Un buen servicio es uno de los mejores regalos en estos 70 años para Medellín pues las transferencias al municipio se traducen en colegios, vías y centros de salud, cuando los recursos son bien utilizados”.

Los grandes hitos de EPM en sus 70 años
En el año 1968 comenzó uno de los proyectos más ambiciosos de la época en Colombia y que hoy ha evolucionado para convertirse en un referente del país. La Planta de potabilización La Ayurá fue ese primer gran salto en el suministro de agua segura para Medellín y el Valle de Aburrá y que hoy abastece a más de tres millones de usuarios, el 60% del sistema interconectado, garantizando la base para el desarrollo sostenible.
Hasta Guatapé y El Peñol llegó el segundo gran hito en el año 1979 con la creación del embalse de mayor regulación multianual en Colombia, con 1.120 millones de metros cúbicos, lo que lo convierte en un pilar de la economía energética y turística local, dinamizando el bienestar regional.

Hace 20 años entró en operación otro de los grandes logros de EPM, la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) San Fernando, hoy transformada en biofábrica, y años después, su hermana Aguas Claras. Con ellas EPM trata el 92% de las aguas residuales del Área Metropolitana, logrando la recuperación ambiental y social del Río Aburrá-Medellín y beneficiando la calidad de vida de millones de personas.
Entre los años 2005 y 2015, filiales como Aguas de Urabá y Regional de Occidente permitieron superar el 88% de cobertura en Antioquia para 2013, haciendo posible el acceso a servicios básicos en zonas rurales tradicionalmente postergadas y aún quedan muchos proyectos más para continuar con la expansión rural para garantizar los servicios en más municipios del departamento.

Hidroituango: resiliencia, oportunidades y desarrollo integral
Hidroituango no solo es el mayor proyecto hidroeléctrico que se ha puesto en marcha en el país, sino una apuesta por la resiliencia. Tras superar la contingencia de 2018, tal vez la crisis más grande vivida en la región, hoy sus cuatro primeras unidades entregan cerca del 8% de la energía nacional y se espera que, al finalizar la obra, esa cifra alcance el 17%.
Este megaproyecto ha generado inversión social y ambiental por más de 2.6 billones de pesos, beneficiando a más de 6.000 familias en 16 municipios, con obras de infraestructura, vivienda digna, nuevas escuelas, y más de 527 iniciativas productivas fortalecidas. Además, Hidroituango protege más de 24.000 hectáreas de bosques tropicales, apostando por el equilibrio entre crecimiento y conservación ambiental.

Una empresa que piensa en el futuro de la gente
El valor de EPM está en su vocación de servicio público, tal como lo define el actual presidente de la junta y alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez Zuluaga: “EPM es de la gente, EPM es para la gente, esa seguirá siendo su función… Como EPM no hay otra empresa en el mundo. Sus utilidades son reinvertidas en proyectos sociales para todos los ciudadanos. Que sean muchos años más”.
Por esa razón es que hoy EPM lidera la transición energética nacional impulsando parques eólicos, solares, biometano, hidrógeno y la transformación digital, con operaciones en otros países de Latinoamérica. Todo esto, sin perder de vista su raíz pública, comunitaria y su compromiso con Medellín, Antioquia, porque cada familia que hoy accede con seguridad a un servicio básico sabe que detrás hay siete décadas de esfuerzo, innovación y una apuesta por el futuro colectivo.

Una gala para reconocer el trabajo de 70 décadas
70 años no se cumplen todos los días y por ello EPM realizó una gran gala no solo para celebrar, sino también para reconocer el trabajo de todas las personas que han pasado por la compañía y que han aportado su trabajo y conocimiento en cada paso.
Con un acto protocolario en el Teatro Metropolitano José Gutiérrez Gómez, empleados, pensionados, ex – colaboradores, gerentes y ex – gerentes de EPM, aun los que ya fallecieron, tuvieron un momento de reconocimiento de su arduo trabajo, pues sin cada uno de ellos, la empresa más importante de Medellín no sería ese referente de ingeniería, prestación de servicios, gestión de los recursos públicos y motor de desarrollo que es hoy en día.
*Periodista, comunicadora social y escritora envigadeña. Autora de la novela ‘Indeleble’ y colaboradora en la serie de relatos sobre el territorio ‘A morar la casa’.







