Por estos días caminar por los pabellones de Plaza Mayor es una experiencia que te lleva a recorrer los 32 departamentos disfrutando las creaciones que más de 600 artesanos hacen con sus propias manos.
Es un viaje experiencial a través de los objetos, como dice Marcela Cristina Cuellar Sánchez, gerente encargada de Artesanías de Colombia, “que nos representan, que nos conectan con el pasado y que guardan los secretos de las historias, los conocimientos y las técnicas de cada territorio y son la materialización de la cultura”.
La segunda feria artesanal más grande del país está en Plaza Mayor hasta el 19 de julio, permitiendo a los visitantes no solo comprar, sino aprender y reconocer la identidad de cada territorio; pero también brinda una oportunidad única para los expositores.

Agenda académica y relacionamiento comercial
Muchos asistentes, expositores y compradores pueden llegar a pensar que Expoartesano es una oportunidad de varios días para vender mercancía y ya, pero casos como el de Okama han demostrado que va mucho más allá.
Okama es una marca de accesorios y bisutería tejida con mostacillas que nació gracias a un trabajo que Luisa David, de la comunidad emberá antioqueña, tuvo mientras estudiaba en la Universidad de Antioquia.
“Ella primero le vendía a los profesores, compañeros y amigos y después con el tiempo fue creciendo” cuenta Juan Pablo Mojomboy Guevara, miembro de la comunidad indígena Inga, del departamento del Putumayo y tejedor de Okama.
Tal fue su éxito que después de unos nueve años pasaron de vender más de 30 pares al mes, por lo que su fundadora tuvo que reclutar a más tejedoras, todas miembros de comunidades indígenas, pero en su mayoría estudiantes y madres cabeza de familia.
Tras participar en varias ferias, hace unos cuatro años, llegó un punto donde ya no podían ser solo las cuatro o cinco chicas las que tejían. “Necesitaron ayuda y ya pasó de ser un emprendimiento a una asociación y registramos la marca. Ahora somos 12 personas y hacemos parte de diferentes comunidades indígenas del Putumayo, Nariño, Caldas, Chocó, Córdoba y Antioquia”, explica Juan Pablo.
Lo que no esperaban era que participar en una feria como Expoartesano les trajera contratos enormes como el que tuvieron con Patprimo y con Andrea Serna, pasando de vender 30 piezas mensuales a 2.500.
“Lo más bacano, lo más bonito de esto es que todos somos indígenas, desde el que toma las fotos, la chica que posa para las fotos, quién edita, quién vende, quién teje, quién hace el embalaje, quién hace los domicilios; todos somos indígenas”, dice con orgullo Juan Pablo.

Lo académico también
Expoartesano también ofrece jornadas académicas para apoyar a los creadores en esos temas con los que no están tan familiarizados, como los jurídicos o los contables.
“Tenemos una agenda cultural en donde vamos a encontrar una cantidad de representaciones artísticas de diferentes regiones, músicas, bailes, trovas, poemas, en fin. Y vamos a encontrar además una muestra de cocina tradicional de gastronomía y para los artesanos una agenda académica muy importante. Este año estamos lanzando el curso para exportación de artesanías directamente por los artesanos en asocio con Procolombia y las ruedas de negocios con compradores internacionales de más de 10 países del mundo”, explica Cuellar.

Sumérjase en la magia de las tradiciones
Como dice la gerente encargada de Artesanías de Colombia, los productos que se encuentran en la feria reflejan “esa relación del hombre con el otro hombre, del hombre con la naturaleza, con sus dioses, con el universo”, por eso la invitación es a disfrutar de esa mística que envuelve cada objeto.
Los asistentes podrán encontrar las 13 denominaciones de origen de las artesanías que van desde las vajilla, los tejidos el carriel paisa, joyería, bisutería y utensilios de cocina, entre otros, todos hechos a mano y con materiales como la madera, piedra, cerámica, plata, palmas, papel, semillas, entre otros.
Se espera que para esta versión 17 haya más de 40.000 visitantes y se superen los $6.2 billones en ventas.
Los interesados pueden asistir hasta este 19 de julio, entre las 10 de la mañana y las 8 de la noche. La entrada tiene un valor de $25.000 y los niños menores de 12 años no pagan.









