Como cada año, el Festival de Sancochos de Santa Elena sigue demostrando que en el corregimiento no hay capacidad para atender la cantidad de personas que llegan para disfrutar de un buen plato de sancocho. Antes del mediodía, la movilidad desde y hacia la centralidad ya estaba desbordada.
La cantidad de vehículos particulares que llegaban, tanto motos como automóviles, sumada al aumento de afluencia de chivas (camiones de escalera) y los buses habituales del corregimiento, hicieron que llegaran muchas más personas de las que se pueden congregar en la centralidad de Santa Elena.

“Se ha colapsado desde abajo, desde la Cascada, hay mucha afluencia de público, está viniendo mucha gente. Este año estamos viendo que hay más público, que en los años anteriores”, explicó Gustavo Adolfo Restrepo Guzmán, corregidor de Santa Elena. “Desde las 8 de la mañana se llenó el parque, la gente madrugó y como este año tenemos sancochos en cada finca silletera y operarios turísticos con las chivas, siempre se hace mucho taco”, añadió.

Y fue precisamente esa gran afluencia la que no solo hizo que colapsaran las vías de ingreso, sino que se dificultara la transitabilidad de las personas entre el parque principal, la zona de comercio y el coliseo, donde quedaron ubicadas las carpas con los sancochos, un recorrido que terminó costando más de media hora abriéndose paso entre el tumulto o a veces, sin posibilidades de acceder.
A pesar de que se dispuso de un refuerzo de 100 policías y 55 agentes de tránsito, el poco espacio y la cantidad de personas superaron, por mucho, la capacidad de Santa Elena para recibir visitantes.

Los venteros ambulantes, otro problema de no acabar
Y si la movilidad fue difícil, el control de las ventas en los alrededores del parque central de Santa Elena fue otra muestra de que aún quedan muchas cosas por mejorar. Se dijo desde la organización del evento que se tenía un listado de 87 vendedores ambulantes, con ubicación aprobada y georreferenciada en el espacio, pero la llegada masiva de otros vendedores desde Medellín y otros municipios también influyó para que el corregimiento colapsara.

El problema se evidenció desde tempranas horas, cuando vendedores que estaban dentro de la programación encontraron sus puestos ocupados por otros que llegaron, no estaban registrados, pero se tomaron el espacio sin autorización.
“Hemos tenido algún problema con los vendedores ambulantes que no estaban en la planimetría inicial de la organización del evento, así que para evitar un problema de orden público con ellos, concertamos para que se ubicaran en la vía pero que por lo menos ayudaran con la circulación de la gente que se baja del transporte público”, explicó el corregidor.
Pero tampoco ayudó mucho la reubicación porque en el trayecto de 1,6 kilómetros que hay entre El Silletero (lugar hasta donde podían llegar los buses) y el Parque y el espacio entre el parque y la Institución Educativa Santa Elena, los vendedores ambulantes se tomaron las aceras para montar sus productos, obligando a los transeúntes que entraban y salían del corregimiento a arriesgarse caminando al lado de carros, buses, motos y chivas.

Más organización y salubridad en los sancochos
Por otro lado, en los alrededores del coliseo se vio una mejora notable en las condiciones y organización de las carpas de los sancochos. Con pimpinas, baldes y canecas, cada carpa cargaba el agua que se suministraba a través de una manguera que salía del espacio deportivo.
A esto se suma el empeño de cada familia y grupo participante por mantener unas condiciones de salubridad óptimas para la preparación de alimentos incluyendo el uso de guantes, gorros y designación de roles para que quienes manipulaban el dinero de las ventas no manipularan las comidas.
Lo que sí se convirtió en un desacierto fue el espacio de circulación alrededor de las carpas de los sancochos que no llegaba a los dos metros de ancho, pues al desbordarse la capacidad de albergar tantos asistentes, transitar por las inmediaciones del coliseo se convirtió en una tarea titánica, más aún cuando cada persona intentaba caminar con un plato lleno de sancocho caliente en las manos.

Otro ‘descalabro’, el transporte
Este año se hizo imposible coordinar de mejor manera el transporte, pues la alta afluencia de público en vehículos particulares (más la inadecuada circulación de chivas), con escasos parqueaderos o baja capacidad para alojar vehículos, hizo que la llegada y salida de personas en transporte público fuera muy caótica. No porque la empresa Trasancoop prestara un mal servicio, realmente humanamente no pudieron hacer más, el flujo de gente y de carros particulares no dejó. Y tocó desde El Silletero, con extensas filas en la entrada de la Vereda El Placer, porque los buses dispuestos para el corregimiento (Santa Elena, Buenos Aires y Rionegro) no pudieron ni siquiera llegar a la centralidad para evacuar los visitantes. Se desbordó tanto el asunto que, a las 2:30 de la tarde tuvieron que cerrar el ingreso de particulares desde el 8 de marzo para ‘enfriar’ un poco la llegada de personas. La evacuación tuvieron que seguirla haciendo desde El Silletero hasta el final de la noche, porque el asunto no mejoró.
Tras la evidencia de las dificultades, el corregidor de Santa Elena reconoció que “hay cositas para mejorar; yo llevo apenas mes y medio en el cargo y el operador del evento era la Junta Administradora Local, pero hay cositas muy importantes para ajustar el año entrante”.










El campo de fútbol debe adaptarse en su interior.descongestionaria mucho saber cómo adaptar los lugares de recreo.
Gracias por escribir. A esa cancha la cuidan mucho, no creo que permitan hacer eso y además la gente no cuida, la dejarían destruida.
creo que en esta oportunidad fue todo un desacierto el lugar para los puestos de sancocho ya que se supone que la gente vamos por que es el FESTIVAL DEL SANCOCHO darle un poco mas de importancia ya que estuvieron en un rincon donde no habia ni donde poder sentarse a disfrutar tranquilo de su almuerzo y con el transporte tener mejor disponibilidad de buses para ese dia y uso de vallas para organizar la fila
Gracias por escribirnos.
Me alegra por los vendedores ambulantes, me alegra por la gente q sube con la actitud de pasar un rato londo. Lo único triste es q primero la VIA NO TIENE LA CAPACIDAD, NI MENOS EN ESTE MOMENTO PARA EL FLUJO VEHICULAR DE ESTOS DIAS. INCLUSO ME PARECE PELIGROSO.
Y POR OTRO LADO LAS PERSONAS Q SUBEN A PELEAR, A GENERAR DISCORDIA Y VIOLENCIA LE PONEN UNA ENERGIA MUY PESADA AL EVENTO. OJALA EN LOS PROXIMOS DIAS SE TENGA MUY PRESENTE Q ESA VIA LE ACABAN DE HACER UN MANTENIMIENTO MUY SUPERFICIAL.
Gracias por escribirnos.
Mi nombre es Ángela Bermúdez .y considero que en estos eventos se debiera prohibir la presencia de las mascotas ,ya que están expuestos a estar entre las multitudes y sus dueños borrachos.esto de verdad lo debieran de prohibir por el bien de estos preciosos a los cuales adoro con todo mi corazón .para mi esto es maltrato
Gracias por escribirnos.