Por Karen Londoño Muriel*
Si hay que definir a qué sabe la Feria de las Flores es fácil decir que a fríjoles, chicharrón, chorizo y aguardiente. Pero hay un sabor que desde hace más de 25 años se ha convertido no solo en emblema, sino también en el sabor que le da la bienvenida a la máxima fiesta de Medellín y sus alrededores: el sancocho.
Es por eso que, año tras año, Santa Elena se convierte en el epicentro del Festival de Sancochos más importante de la ciudad, que busca rescatar la tradición y la cultura alrededor de uno de los platos típicos más sabrosos de la región.
“Para nosotros esta es una forma de mostrar la imagen del corregimiento, es un apoyo a la parte cultural nuestra, lo que queremos es que el Festival de Sancochos se convierta en algo más cultural y no tanto de fiesta, algo que resalta la cultura alrededor de la gastronomía”, explica Humberto Acuña, vicepresidente de la Junta Administradora Local (JAL) y uno de los organizadores del evento este año.

Una tradición familiar
Para los 21 grupos participantes del festival, sin excepción, el evento que los reúne anualmente es una forma de mantener la tradición familiar, que congrega a todas las generaciones y que gira en torno a un buen sancocho.
La familia de Alexandra Zapata Murillo, residente de Robledo, lleva unos 24 años participando en el festival, primero con fritos y otras comidas hasta integrarse con los sancochos, ofreciendo, entre muchas opciones los trifásicos y el sancocho de pescado, típico de las zonas costeras colombianas, algo que llevan bien marcado en las venas.
“Vengo con mi mamá, mi tía, primos y tíos desde que era niña. La mayoría nos hemos dedicado a la cocina y venimos al festival con la confianza de que nuestra sazón es única”, cuenta la mujer de 39 años.

Y esa historia de familias se repite entre carpa y carpa y aunque no se hayan dedicado a la cocina como profesión, como es el caso de John Mario Herrera, un comerciante de Medellín, aprovechan el festival para compartir la receta que, con amor, ha trascendido en la familia.
“Decidimos participar porque este evento es demasiado maravilloso, demasiado hermoso, entonces queríamos traer la sazón de Medellín, de mi esposa, de mi suegra y mi cuñada, hasta Santa Elena” explica John Mario, quien lleva ya tres años consecutivos participando del evento.

El ingrediente secreto
Para los conocedores, un buen sancocho lleva carne de res, de cerdo y pollo, papa, yuca, plátano y mazorca, pero no es eso lo primero que echan a la olla los cocineros del Festival de Sancochos.
Tanto John Mario, como Alexandra y cada uno de los participantes de esta edición, reconocen que el secreto del buen sancocho “es el amor que le ponemos y la unión familiar que tenemos”, como lo explica Víctor Alejandro Jaramillo, un joven que llegó, con su familia al festival desde hace cuatro años.

Un plan para disfrutar, pero con el paladar
En total fueron 21 carpas las que se ubicaron alrededor del coliseo de Santa Elena, unas 70 ollas enormes y más de 8.000 platos los que se vendieron (a $30.000 cada uno) durante el evento, para una derrama económica que supera los $240 millones, solo en sancochos.
Las personas que llegaron desde Medellín, el Valle de Aburrá y hasta del exterior, tuvieron una amplia variedad para degustar el sabor de la feria, tal como lo hizo Jaime Hidalgo, un ciudadano chileno que llegó desde temprano y compró su sancocho.

“Siempre quería venir a Santa Elena, me han hablado muy bonito de acá, y es uno de los lugares que no conocía de Medellín”, explicó el ciudadano extranjero. “Valió la pena, todo esto es hermoso y se conoce gente muy linda, acá cada uno llegó por su cuenta y nos unió la comida”, añadió Jaime señalando a María Adelaida y Luis David, dos jóvenes que conoció mientras compartían mesa.

Un llamado a cuidar el medio ambiente que no muchos respondieron
Por varios días, a través de diversos medios, se invitó a las personas que planeaban asistir al Festival de Sancochos a que llevaran sus propias cocas o platos para comer, esto con el fin de minimizar el uso del icopor y desechables.

Desafortunadamente la campaña no caló en muchos. Fueron muy pocas las personas que se acercaron, con coca en mano, para pedir que les sirvieran, entre ellas estaban Tatiana Gutiérrez y Johnny Rodríguez, para quienes esa simple acción “es una manera de ser más amigables con el medio ambiente”
También es importante destacar que una de las 21 carpas con sancochos sí hizo la tarea y en lugar de comprar platos de icopor para entregar los sancochos, lo hicieron en recipientes de cartón, biodegradables.

*Periodista, comunicadora social y escritora envigadeña. Autora de la novela ‘Indeleble’ y colaboradora en la serie de relatos sobre el territorio ‘A morar la casa’.











Un evento tradicional y mueve sectores economicos pero como q no aprendemos de años anteriores ,de las restricciones actuales y si se notó más presencia de la autoridad, y como siempre los de las chivas no les importa parar en cualquier parte y ni se orillan generando trancones monumentales de ambos sentidos q entorpecen la movilidad ,exigirles q solo parquear en sitios dispuestos para ellos s q la gente se baje y suba en ese punto y caminar al sitio q se dirijan q no recojan en vía, y si autoridades presentes se hacen que no es con ellos pero ,aclaro no todos! Y con la problemática de la vía, proponer subir por palmas y via santa Elena solo bajada para particulares servicio público si ambos sentidos en via santa elena.q las fincas silleteras en conjunto de jac revisen donde es el parqueo en cada vereda y estos dirijan a estos buses al punto y repito no cargar ni descargar en vía, sobre todo por lo estrechas.
Vivamos modo feria con alegría responsabilidad y respeto para nosotros la s habitantes q nos debemos desplazar a trabajar ,estudiar etc, si todos colaboramos y se organizan y se disponen adecuados en cada vereda funcione un poco mejor.
Gracias por escribirnos y por su amplio comentario