La Feria de las Flores 2025 será recordada como la edición en la que la tradición silletera se abrió, con orgullo, a la diversidad. El año pasado Juana Soto, una niña con síndrome de Down se ganó el derecho de participar en el Desfile de Silleteros, lo que abrió las puertas a que, por primera vez, este año, se otorguen cinco cupos a niños y niñas con neurodiversidad, llevando un mensaje de igualdad, resiliencia y esperanza que resuena en cada rincón de Medellín. La neurodiversidad describe a individuos cuyo cerebro funciona de manera diferente a la norma, incluyendo condiciones como el autismo, TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) y dislexia, entre otras.
Así es como el Desfile de Silleteros, corazón de la feria y símbolo de la cultura paisa, contará este año con 535 silleteros y silleteras, entre ellos estos cinco menores que, gracias a un proceso de formación y acompañamiento, vivirán la experiencia de portar la silleta el domingo 10 de agosto.
Esta inclusión es fruto del trabajo conjunto entre la Corporación de Silleteros de Santa Elena (COSSE) y la Administración Distrital, que han apostado por una feria más incluyente y representativa. “Cada año estamos sumando más personas con este tema de valores de igualdad, con esos temas de resiliencia y de esperanza. Nosotros tenemos dentro del evento a niños en esta condición y cinco de ellos van a estar en el desfile. Ese es un gran avance para el tema de igualdad e inclusión”, destaca Martín Atehortúa Londoño, silletero y vicepresidente de la COSSE.

Preparación y acompañamiento: inclusión real
La participación de estos niños y niñas no es simbólica, ellos han sido parte activa de los talleres y actividades previas, con el respaldo de sus familias y la comunidad silletera. El acompañamiento es personalizado, garantizando que cada uno viva la experiencia de manera plena y segura, en un entorno que respeta y valora sus particularidades.
La cultura silletera, forjada en la tradición familiar, ha sido clave para que la inclusión sea natural y genuina. “Ellos nacieron en cuna silletera, participan en los talleres por decisión propia y la comunidad los acoge con cariño y respeto”, resalta Martín Atehortúa Londoño.

Un mensaje que trasciende la fiesta
La presencia de estos menores con neurodiversidad en el desfile no solo enriquece la celebración, sino que envía un mensaje poderoso: la Feria de las Flores es de todos y para todos. La edición 68 del desfile será un escenario en el que la diferencia es motivo de orgullo y la inclusión, una realidad palpable.
Esto se suma a que también, por primera vez, cada silletero portará una cinta negra en honor a las víctimas del invierno en la ciudad, recordando que la solidaridad y la empatía son valores que florecen junto a las flores en Medellín.







